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La exposición En Construcción fue una sorpresa para todos los que asistieron. Ahora, si fue para bien o para mal es lo que divide a la comunidad artística en cuanto a esta muestra. No hay duda de que los artistas Isaac Zambra y Jesús Hernández, arquitectos de profesión, recurrieron a estrategias contemporáneas, e incluso hasta conceptuales, pero después de eso, ¿qué?
Para los que no tuvieron la oportunidad de acudir a esta muestra les brindaré una breve sinopsis: la exposición consiste en el vaciado del Centro de Artes Visuales (hasta de la iluminación), y la instalación de algunos reflectores pegados a extensiones, de aproximadamente 10 metros de largo. Como parte clave, habían unos libritos con imágenes digitales que transformaban este espacio por medio de la composición, o más bien, recomposición de los elementos de éste mismo espacio cultural. Éstos libros eran, según la explicación que incluía, guías de exploración. La idea era que el espectador, mediante el uso lúdico de los reflectores, pudiera tener una experiencia “interactiva” y reconstruir este espacio hueco utilizando los elementos que ellos proporcionaban.
La exposición causó más controversia de lo que debió haber hecho. Creo que algo que hay que entender es que el Centro de Artes Visuales, como cualquier otro espacio cultural, no es solo un lienzo en blanco al que se le agregan pegotes artísticos, si no que también es susceptible de volverse parte de la obra o incluso la obra misma y cuando un artista trabaja in situ, la locación usualmente se vuelve parte intrínseca de la obra. En este sentido me parece muy interesante que las estrategias de la arquitectura, aplicadas al arte dan como resultado un enfoque contemporáneo, más aún cuando hemos visto cantidades de arquitectos/artistas que no aplican estas nociones a su producción artística y terminan produciendo obra que no es ni una cosa ni otra.
A lo que me refería antes acerca de las estrategias utilizadas por los artistas: El vaciado del espacio es un recurso recurrente en el arte desde mediados del siglo pasado, cuando el arte conceptual y no objetual comenzaron a tener auge. Para un público que desconozca esta parte de la historia del arte, la obra puede parecer audaz y/o nueva, pero no lo es. Pero, a la vez, la interacción del espectador con la pieza es algo refrescante, es bueno ver que los espacios gubernamentales se abran a éstas propuestas, que aunque no sean nuevas, si generan una relación entre publico y obra que hacia falta en la localidad (a pesar de los intentos de las Bienales Interactivas).
Aunque es conocido que aquí en la periferia artística todo nos llega con un lag de varias décadas, al fin están llegando piezas que proponen una relación diferente y una nueva dinámica para el espectador. Algunas reacciones del público fueron realmente tiernas. Es entendible haberse indignado por esta muestra hace cincuenta años, pero ahora el mundo artístico se enfrenta con piezas muchísimo mas complejas e inclasificables que ésta. Ésta pieza, se va a unir a otras en la lucha contra el conservadurismo que se maneja en la cultura del estado y va a ir abriendo camino para propuestas similares a las que se manejan en el ámbito artístico real.
Débora Carnevali Ramírez 11/Marzo/2008
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