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NK603: Acción para Performer & e-Maíz Performance de Violeta Luna
+ En esta velada se llevaron acabo dos acciones, NK603: Acción para Performer & e-Maíz de Violeta Luna y Traslación del Orígen de Edgar Canul.
Traslaciones al dos por uno
Los presentes asistieron al performanceo de materia vital. El arte no es materia prima. Los artistas cursis, aquellos que venden hartas tarjetas de felicitación, suelen decir que “el arte está hecho de la misma materia de la que están hechos los sueños”, pero eso debe quedarse en las tarjetas de presentación y currículums de becarios. El miércoles 12 de agosto, los presentes estuvieron en acciones hechas de lo que estamos hechos. Fue un recorrido de lo particular a lo general y, también, del pasado continuo al presente inmediato.
Edgar Canul y el origen en espiral
Performancear es como hacer pan, a veces se necesita el silencio para que la masa levante otras no tanto. El performance se hornea y está listo para que el público agarre los sabores, o se le seque la boca, o suban de peso por el almidón y los carbohidratos, o se preparen un sandwich. El que tiene más saliva puede comer más pan. Además no hay que olvidar que todos los panes necesitan bastantes huevos.
En el performance e instalación Traslación de origen de Edgar Canul, el público fue partícipe de la panadería, se horneó junto con la acción.
La identidad artística del pueblo nace traslapada. Nace para migrar. Edgar lo sabe. El nacimiento del acto artístico por excelencia está lejos del espacio de comodidad. El artista ha de establecerse donde pueda, así inició su performance poniendo un clavo en la mesa. El clavo era libre albedrío. Un artista que se arraiga donde le acomoda y nada más. Del techo hasta la mesa caía un cable, el origen siempre móvil pero fijo en algún punto que nadie nota, arriba de la cabeza de cualquier espectador, mirar hacia el origen equivale a cegarse con las lámparas. Con el cable comenzó a ensartar panes, uno tras otro, una brocheta de identidad construida. El pan es la identidad heredada que no se rechaza. Cuando el cable no llevaba más panes, la identidad construída, fue necesario fijarlo al clavo, así el moviento y la quietud son atravesados por la identidad con la que el artista se quiere mostrar. Identidad de historia, harina, levadura y huevos. La raiz es un clavo que pudo estar en otra parte.
Una vez anclada, la mezcla de raiz, identidad y origen se debatirá entre tonalidades que pasan del blanco al negro. Lo masculino y lo femenino, no son más que dos siluetas de harina y tierra que quedaron en el suelo después de que Edgar cortara unos sacos que estaban suspendidos en el aire. Al final quedaron siluetas delineadas por el polvo, sólo se es polvo o los espacios sin él. Al fondo, un óvalo negro simulando un espejo o un lienzo donde Edgar tiró polvo para hornear, y luego una espiral que en la que miró, tal vez se miró. La identidad se traslada como una espiral que nunca termina de girar, no se queda en el mismo lugar pero nunca termina de alejarse de su origen.
En su semblanza, Rafa Penroz llama a Edgar “el chaman-medium que transforma la materia del pueblo en materia artística”, yo acompletaría que convierte el arte en materia del pueblo sin que eso signifique convertir totalmente al pueblo en materia del arte. Tal vez por eso, terminado el performance, saltó una araña de los panes sobrantes para recordar que, como se veía en el video de la tercera sala, levaduras que se siguen levantando sin que se pueda controlar. Performanceo entre maiz y trigo. Performancear es hacer pan. Traslación de orígen, el pueblo es la materia y Edgar es el medium (Rafa Penroz) En el performance sobre el pan nos horneamos. Fotografos transicionales en un espacio oscuro. Canul el gandul. No hay performance sin expectativa. Acostado con el cable ensartando panes. Aquí no hay pan duro. No sé porque Edgar no tenía cara de Performance. Anclar los panes a la raiz que no es más que un clavo que el recién puso. Siluetas de Harina y tierra. Silueta en harina y silueta en tierra silueta de hombre y mujer en harina y tierra, la harina mujer la tierra hombre. Al revés. Círculo de retratos, blanco y negro. De qué esta hecho el inca?., ¿qué pintó? Tal vez a su abuelo, una espiral. Una araña saltó de los panes, para el gran final.
El eMaiz NK603. Entre la cybertortilla y la identidad transgénica
Transgenizar es taxidermia sin anestesia. Violeta Luna llegó a la sala con vestido guerrillero, falda de maíz, reboso y machete. Atacó al aire, mientras se proyectaban imágenes de los afectados por la entrada en vigor del maíz transgénico NK603, los afectados van desde los campesinos hasta los insectos, pero todos seres de la tierra. Mientras las empresas alegaban food, health, hope, para defender el maíz transgénico. Violeta se hizo una transfusión de maíz. Hizo de su cuerpo una mazorca, “mírenme soy maíz y un machete, maíz agitado ante la inminente taxidermia”, Violeta se hizo portavoz de lo terrestre que no es escuchado. Violeta bebió sangre de un tubo de ensayo. Después la escupió, rechazó la invasión. Pero aunque la haya rechazado, fue inminente. Un brazo metálico la enloqueció, giró de aquí para allá por toda la sala, entre que caía o se quedaba de pie llegó a la mesa, se desgranó el pecho, envolvió su torso con cinta para cañerías (casualmente la mismas que se usa en los secuestros), cubrió el bodypaint de mazorca que atravesaba su espalda, inevitablemente recordé aquel libro de Gloria Anzaldúa This bridge called my back, pero en alimento, El maiz llamada mi cuerpo. Un corsé con clavos al frente, bozales metálicos le obligaban a mantener la boca abierta. Una inyección. Dos férulas para los brazos. Entre inmóvil y sudada, el maíz y Violeta se hicieron cyborg. Una bolsa plateada: maíz made in USA, masa de plastilina azul, era una forma de crear ambigüedad, tal vez el NK603 es más parecido a la plastilina que al maíz. Y torteó. Y repartió tortillas, las cuales eran recibidas con beneplácito, como el maíz transgénico. Al final, Violeta se empujó un taco de tortilla azul transgénica y babeó, espasmo de vómito. Ni siquiera el maíz cyborg se pudo autocomer. Al final la gente fue liberando poco a poco a Violeta, como podría hacerse con el maíz. El público aplaudió, panfleteó y abrazó. No hubieran hecho lo último si Violeta se hubiese dejado el corsé de clavos.
Isaac Ventura-Rivero.
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