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acción de fresa
Dos puntos
muy absurdos
Acotación: El día en que se llevó al cabo la no-acción de
Fresa, alguien cagó en la fachada de la Periferia.Como obra plástica ya está
muy visto y como transgresión al espacio urbano ya no vale. Aclaro: respeto el
pulso anal del cagón anó-nimo. Hizo una réplica escatológica y a escala
1:23x10^32 del cometa Halley.
En caso de que la cagada
haya sido parte del Performance, no lo entendí y toda mi explicación ha sido
una cagada que nada tuvo que ver con lo que Fresa quiso decir.
El equipo de la Periferia
deslinda de toda responsabilidad a cualquier vago o loquito de los que caminan
por el Centro Histórico, debido a que junto a la “pieza” se encontró un cuadro
de papel Charmín con aroma a manzanilla que está muy deprimido pues quiere reunirse
con aquel que lo parió.
Por medio de la presente se
suplica al dueño pasar a recogerlo al departamento de objetos perdidos
(absoluta discreción).
No recuerdo
muy bien, pero creo que en Los ríos profundos de José María Arguedas el narrador hacía una
explicación tremenda sobre la simbología del río y, en general, del agua como
parte de la limpieza y purificación de la sangre. Igual y fue en otra novela.
En García Lorca, el agua, cuando estancada, alude a la muerte, pero cuando
fluye habla de la vitalidad de las pasiones y del movimiento de la vida en
general.
Hablando
de los Jueves de Performance, sino hubiera visto El arte de la libertad de Yanín Elizalde, ni me hubieran
contado La cosecha de Estefanía Rivadeneyra, seguramente . . de Rosa Luisa García Muñoz (a) Fresa, me
hubiera parecido un pleonasmo interesante más que un absurdo, en el buen
sentido de la palabra.
El
arte de la libertad y
La cosecha se
movían en un tono irónico al que no está acostumbrado el espectador de
performance en esta provincia: performances saturados de significados, erigidos
sobre significados y metasignificaciones, y rizomas semióticos y esquemas
torcidos en un renglón alterado de la consciencia, traducidos en mareo al
espectador más que en imagen mitopoética. El vacío se hacía interesante en el
contexto pues fungía de puñetus mentalis interrupto, cortaron de tajo el ritmo tedioso.
Fueron paro cardiaco saludable. Díganme lo que
quieran, si el mareo fuera una significación performática, soy todo un
conocedor de performances aún cuando no veo alguno. Me mareo al leer en el
camión, en la rueda de la fortuna y el carrusel.
Una amiga padece enfermedades farolas y durante
el performance de Fresa mencionó conceptos como mareo y náusea existencial,
también laberintitis y saturación innecesaria de significados. El mareo en . . tenía la particularidad de la línea
recta: un miope mira al horizonte.
. . Según las matemáticas elementales, la
distancia más corta entre dos puntos es la línea recta. Se proyectó en una
pared el recorrido a lo largo de un puente. En otra pared, la luz alumbraba una
imagen donde se había señalado con rojo el trayecto recorrido por la cámara.
Algunos veían el video, otros bebían el cóctel.
Para Borges, el trazado de una línea recta, más
allá de la sucesión de puntos que unía a otros dos puntos, significaba un
fragmento de un círculo infinito. La definición de Borges es un absurdo,
generalmente el círculo es un absurdo, en .. latía el absurdo de una incapacidad.
No fue acción o inacción, sino la estela de
acción. Resaca performática: estado de ánimo apacible donde no hay conflicto
evidente sino tránsito agradable. La ilusión de la posmodernidad es el paso de
un estado a otro. Sensación de ser materia cambiante que encuentra en la
indefinición su única definición. El artista posmoderno se mira a sí mismo como
un animal dinámico e indefinible que con cada ocurrencia puede inaugurar una
nueva etapa de la creación. En las (pos/meta/trans) vanguardias, hoy está de a
tres pesos la ruptura y el margen. De ahí el absurdo en el performance de
Fresa, fue jalón de orejas a la “indefinición dinámica”.
El puente se construye entre A y B. Para los
semióticos de la escuela de Chevalier, el puente es el sustituto del barquero
que cruzaba a los viajeros de una orilla a otra por un par de monedas. El
puente es transición subsidiada por la fuerza institucional. Ese fue el absurdo
que demostró el performance de Fresa.
A y B siguen siendo puntos, de ahí que el
título no se esforzara en definir ningún punto. Entre A y B: un puente, pero
éste es el arco del círculo infinito. Estar en A o B es la ilusión de
movimiento. Siempre se está en un punto, aunque se quiera evitar. El hombre crea centros y los demás
significantes están alrededor. En la transición ficticia sólo hay una dirección
posible “al frente”, toda la mitología censuró a los héroes que miraron atrás.
Pero el absurdo es ir al frente a lo largo de una circunferencia. El
performance de Fresa: la caricatura de la autofelatio. Se la mamó.
Aunque tal vez yo estoy hablando de un absurdo
que no existió. Y la cuestión de los dos puntos era entre los tamborcitos y los
bocadines. O entre los tragos con vodka y chamoy o los de manzana con
chocolates. El performance se cagó con elegancia sobre algo que se había dado
por hecho. Como los caballos de las calesas, la no-acción se cagó en el tránsito mientras hacía creer que
era parte de un tránsito.
Isaac Ventura-Rivero